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La neo-sociedad japonesa

Haruhi Fujioka*

Neo-sociedad japonesaRespecto a la vida cotidiana en mi país, Japón, puedo decir que está llena de tecnología, pero es incómoda. La mayoría de los extranjeros ha aprendido que los japoneses son amables. Sin embargo, en estos días, los japoneses en realidad están muy nerviosos, estrictos con los demás, tienen modales firmes y fríos.

     Como los padres enseñan a sus hijos a que no hagan cosas que molesten a otras personas, los japoneses viven la vida con demasiados modales y estresados. Se les enseñn que siempre sean puntuales, respetuosos y que obedezcan las reglas.

     Yo trabajaba en un hotel en la ciudad de Nagoya, donde mucha gente entra por sus trabajos y escuelas. Los empleadores hablan de forma muy fría y siempre están ocupados. Cuando les preguntaba si querían una factura, por ejemplo, respondían algo como “Sí, rápido. Tengo una cita con alguien. No te vayas a equivocar porque es complicado corregirlo”. Sentía como si fuera una esclava. Por su parte, los choferes en Japón siempre manejan evitando ser impuntuales y cuidando el humor de los pasajeros.

     En el transporte público, los pasajeros japoneses siempre tocan su celular, escriben alguna queja sobre alguien en X o Chat GPT, o leen un artículo sobre el escándalo de alguna celebridad. Al contrario, los mexicanos trabajan como si su trabajo no fuera toda su vida. Un chofer de camión, por ejemplo, lo maneja cantando, charlando con su amigo por teléfono y decora su camión como quiere. En comparación con los trabajadores de México, los japoneses no se ven felices.

     En algún momento, supongo que la tecnología, como un celular, es parte inseparable de la vida cotidiana. Los japoneses empiezan a volverse más fríos, más ocupados y menos felices. La eficiencia tecnológica aceleró el ritmo de la sociedad, les dio precisión y silencio. Ya no hay tiempo para equivocarse ni para detenerse a mirar al otro. Y aunque muchos, especialmente la gente de la llamada generación Z (los que nacieron desde 1997 hasta 2012), no tienen el valor de expresar sus frustraciones cara a cara, las redes sociales como X o Chat GPT se han convertido en espacios donde se pueden quejar, desahogarse y encontrar empatía sin exponerse. Así nació lo que yo llamo la “neo-sociedad japonesa”: una sociedad hiperconectada, llena de reglas invisibles, donde la cortesía se mantiene, pero la calidez humana se pierde poco a poco.

Resulta que la vida con muchas reglas es buena para tener orden en la sociedad, pero no me siento feliz. Aquí mucha gente trabaja para vivir, y disfruta la vida tranquila con su familia y sus amigos. No estoy segura de cuál vida es mejor para cada persona: vivir para trabajar o trabajar para vivir. No obstante, al menos para mí, el estilo mexicano de trabajar para vivir es más cómodo que el de la “neo-sociedad japonesa”.

*Estudiante de Japón del curso Español 6
  Profesora: Carmen Koleff
  CEPE-Ciudad Universitaria, UNAM, Ciudad de México

Fotografía: freepik


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