La banda y mi vida universitaria
Benjamin Zabikow*
El primer día que llegué a la Universidad de Colorado es un día que nunca olvidaré. Estaba muy triste cuando mis padres me dijeron adiós y por primera vez en mi vida estaba completamente solo. Pero también estaba emocionado porque la banda de marcha iba a empezar en la tarde. Llevé mi saxofón, pues ya conocía al grupo de directores de estudiantes, quienes nos dieron una lección a mí y a los otros estudiantes nuevos toda la tarde. Mi experiencia fue muy positiva y estaba tranquilo porque me había mudado dos días antes del inicio de clases. Pasaba todo el tiempo con mis amigos saxofonistas. Hablábamos sobre muchas cosas: la escuela, nuestras vidas, los eventos del día y el chisme en la banda, por ejemplo.
Mi experiencia favorita en la primera semana con la banda de marcha fue el momento en el que recibí mi camiseta deportiva de saxofonista. Era negra y dorada, y cuando la recibí me sentí conectado con los demás. Hay muchas cosas que hicimos juntos: jugar Mario Kart en casa; relajarnos y jugar en la piscina; dormir juntos y patinar en hielo cada domingo.
A finales de agosto hubo el primer partido de fútbol americano. Practicábamos la presentación antes del partido y a la mitad del mismo. Si no nos enfocábamos, no lo haríamos bien. Hubo problemas que no pudimos controlar. Por ejemplo, tuvimos mucha lluvia y cuando llovía, solamente practicábamos la música. Esto causó que la segunda presentación no estuviera lista para el partido. Otro problema fueron los peligros en la escuela, que no existieron, como una amenaza de bomba que no fue real o un reporte de una persona peligrosa en la biblioteca, que tampoco fue real. No tocamos nuestros instrumentos para estar silenciosos en caso de que hubiera peligro. Pero yo estaba feliz trabajando en la presentación, porque era evidente que la banda de marcha era una familia. Nos apoyábamos cuando había un día difícil. Celebrábamos cuando era cumpleaños de algún saxofonista.
Durante el día del partido de fútbol americano empezó a llover. Estábamos ansiosos, porque si la lluvia empeoraba no nos dejarían tocar en el partido. Afortunadamente la lluvia fue liviana y completé mi primera presentación con la banda de marcha. Cuando la primera actuación terminó, la banda tocó canciones cortas o frases de una canción. El equipo de fútbol perdió, pero me divertí mucho. Estoy emocionado por tener más aventuras con mi familia de la banda.
*Estudiante de Estados Unidos del curso de Español
Profesor: Edgar Vargas
Universidad de Colorado en Boulder
Foto: https://www.colorado.edu/music/ensembles/bands/golden-buffalo-marching-band/prospective-members
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