LOADING

¿Cómo terminé en un reality mexicano, aprendí español y el amor me siguió?

James Smoley*

Cómo terminé en un "Reality show"

Estamos en la televisión nacional mexicana en vivo y Gabby Ramírez anuncia: “¡Esta primera puerta es para James!”. Mi micrófono captura un grito emocionado mientras salto de mi silla, doy chócalas de alegría a mis compañeros y corro hacia el centro del escenario. Soy James, un estudiante del CEPE (Centro de Enseñanza Para Extranjeros en la UNAM), y después de solo un año viviendo y estudiando en Ciudad de México, salí como miembro de la primera generación LGBT+ en el programa Enamorándonos.

Mi camino hacia la televisión comenzó mientras exploraba Coyoacán con mis amigos del CEPE, Alina y Ben. Allí, frente al kiosco de helados, divisé a un hombre guapo disfrutando un postre con sus amigos. Cuando le comenté a Alina lo atractivo que me parecía, noté que él también me miraba con curiosidad insaciable. Alina, sin dudarlo, tomó mi mano y me llevó directamente hacia él.

Con mi español titubeante y una mezcla de nervios y emoción, inicié una charla que pronto se transformó en una propuesta descabellada y divertida: “Si crees que soy atractiva, ¿vendrías conmigo a un reality show para tener una cita?” dice Alexis, el hombre guapo. La frase quedó suspendida en el aire; mi mente daba vueltas entre la sorpresa y la risa y respondí con un tembloroso “¡Ooooh, sí!”.

Alexis y yo intercambiamos números y él le pasó mi contacto al equipo de casting de Enamorándonos. La siguiente noche recibí la llamada de Mariana, del casting: “¿Así que de verdad te gusta Alexis?”. Le confirmé que sí, que me parecía muy atractivo y que me encantaría tener la oportunidad de conocerlo mejor. “Pues entonces vamos a sorprender a Alexis en el programa de mañana”, me dijo. “Te queremos en el show, pero no se lo digas a Alexis”.

Al día siguiente, antes de la transmisión en vivo de las 6 p.m., Mariana me llevó entre bastidores como una sorpresa para Alexis. En ese entonces tenía un nivel B1 de español, así que entender todo lo que sucedía a mi alrededor era un gran desafío.

Pero el equipo de Enamorándonos me apoyó incondicionalmente. Para facilitarme las respuestas y evitar que mi inconfundible acento delatara la sorpresa, me entregaron una tablita con un “sí” y un “no” para comunicarme con Alexis sin hablar. La solución funcionó a la perfección y Alexis no tuvo ni idea de que era yo hasta que me mostraron detrás de la puerta del amor.

Así fue como me convertí en parte de un momento histórico: Alexis era el primer hombre gay en la historia del programa, y yo orgullosamente formaba parte de esa representación pionera.

Después de mi primer episodio, experimenté un profundo sentido de aceptación y amor cuando salí del estudio con Alexis y conocí a un grupo de señoras de la audiencia del programa. Al vernos, sus caras se iluminaron de felicidad. Nos abrazaron cálidamente, diciendo lo felices que estaban de vernos tan contentos juntos. Me conmovió profundamente que esas señoras mayores abrazaran a personas LGBT+.

Durante dos episodios de Enamorándonos con Alexis, no se encendió la chispa romántica, pero sí surgió una genuina amistad. Después de mis citas con Alexis, viajé fuera de México por un ratito, y al regresar tomé una decisión: quería volver al programa para seguir buscando el amor en México, pero esta vez mejor preparado en español.

De vuelta a mis clases de español en el CEPE, le conté a mi profesora de español, Cecilia, que quería regresar a Enamorándonos, pero no estaba seguro de cómo expresar lo que buscaba en una pareja. “¡Apenas puedo explicarlo en inglés!”, le confesé. Cecilia vio en esto la oportunidad perfecta para dar una clase sobre el subjuntivo, donde todos pudimos describir a nuestras parejas ideales. Durante mis seis semanas de clases con ella, desarrollé la confianza que necesitaba para expresar mis deseos románticos en español.

Con mi recién adquirida seguridad tanto en el español como en el amor, llamé al equipo de Enamorándonos y les dije que me encantaría regresar si ellos me lo permitían. Al equipo le encantó la idea, y en enero de 2025 volví al programa, no para una sola cita, sino como miembro permanente del elenco.

Mi primera cita como parte del elenco fue con un guapísimo actor, Matías, en los canales de Xochimilco. Subimos a una lancha (conocida como "trajinera") junto con un productor, un camarógrafo y un técnico de sonido. Estaba tanto nervioso como emocionado porque quería causar una buena impresión en Matías  y en todo México, que nos veía desde sus hogares. Para mi alivio, en la trajinera, el productor me alcanzó una michelada para calmarme los nervios, pero mientras tomaba el primer sorbo, me dijo: “Por cierto, no tiene alcohol; no podemos beber en cámara”. Así que, aunque no tenía ayuda del alcohol, el equipo estuvo allí para apoyarme en cada tropiezo gramatical, y mi cita se divirtió mucho haciéndome pronunciar palabras difíciles como “Popocatépetl”.

Después de esa primera cita, la pasé increíble con Matías, pero más como amigos que como enamorados, así que mi siguiente desafío fue cómo rechazarlo amablemente en televisión nacional. De vuelta en el aula, me puse a escribir un guion: anoté lo que me gustaba de Matías, pero también cómo prefería que fuéramos solo amigos. Mi maestra me ayudó con el vocabulario y la conjugación.

Cómo terminé en un "Reality show"El día del programa, llevé mi pequeño guion en el bolsillo todo el programa para poder repasar mis líneas antes de decirle a Matías que solo quería ser su amigo. Matías se lo tomó muy bien e incluso seguimos saliendo después del show. En cuanto al guion, accidentalmente lo dejé en el bolsillo de los pantalones que me prestó el departamento de vestuario, así que algún día, algún actor encontrará una elegante nota de ruptura en su traje sin saber por qué está ahí.

En febrero, justo para el Día de San Valentín, mi temporada en Enamorándonos llegó a su fin. Solo tuve tres citas antes de que terminara la temporada y no encontré el amor, pero forjé una gran amistad con mis compañeros del elenco, con quienes sigo hablando y saliendo hasta hoy. El último episodio fue un día lleno de emociones: todo el elenco se reunió, estaban Alexis, los demás miembros LGBT del programa y todas mis citas. Juntos, celebramos ser la primera generación LGBT+ en la historia de Enamorándonos.

Con lágrimas en los ojos, me despedí de Gaby Ramírez y de todo el elenco y equipo. Me fui de Enamorándonos sin haber encontrado un compañero de vida, pero con el corazón más lleno que nunca: mi amor por México, su gente y su cultura había crecido sin medida. El equipo del programa me brindó un apoyo y un cariño inolvidables, y hasta hoy la gente se me acerca en la calle para tomarse fotos y preguntarme cómo me va después de reconocerme del programa. Jamás imaginé que podría sentirme tan querido por mis compañeros de televisión, de mis clases y por completos desconocidos, pero mi tiempo en Enamorándonos me mostró la increíble capacidad de amor que México y los mexicanos tienen para dar.

 

*Estudiante de Australia del curso Diplomado de Estudios Mexicanos
  Profesor: Jorge Muñoz
  CEPE-Ciudad Universitaria, UNAM, Ciudad de México

Fotos: capturas de pantalla del programa Enamorándonos

Enlaces a los videos:

https://www.youtube.com/watch?v=RuDiX54LPIE

https://www.youtube.com/watch?v=oTWPcDeliJk


Visiten el blog de la revista, donde podrán escribir opiniones y comentarios sobre este artículo:
https://floresdenieve.cepe.unam.mx/blog/index.php/2025/12/29/como-termine-reality-mexicano/