¿Amanecer o atardecer?
Vladimir Razboev*
Cuando era niño viajaba a casa de mi abuela en tren en las vacaciones de verano. Nunca había hecho esto solo, y cuando cumplí 12 años había llegado el momento de hacerlo por mí mismo.
El tren salía por la tarde y tenía que llegar allá a la mañana siguiente. Estaba nervioso y aburrido, así que me senté un poco y me dormí. Cuando desperté me sentí muy bien y descansado. Miré por la ventana. “No hay tanta luz: amanecer” –pensé–. Miré mi reloj. Eran las 7. Entonces ya era hora de bajar del tren.
Empecé a prepararme y los pasajeros me miraron con extrañeza. El tren empezó a parar y yo fui hacia la salida. Solo, en el umbral del vagón, el revisor se acercó y me dijo que esa estación no era la mía, que no eran las 7 am, que eran las 7 pm. Así que no era el amanecer, sino el atardecer.
Y así, casi me bajaba en una ciudad completamente diferente.
*Estudiante de Rusia del curso Español 5
Profesora: Rebeca Cabañas
CEPE-Polanco, UNAM, Ciudad de México
Foto: Protección Civil-UNAM (https://x.com/PCUNAM/status/1073409671518515200)
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