Una falta de comunicación
Emma Rhodes*
Las últimas vacaciones de primavera mi padre y yo decidimos manejar de California a Colorado. Estaba muy emocionada porque nunca había visitado Utah. Quería ver los cambios en la geografía y la belleza de la naturaleza en estos estados. Mi padre y yo también llevamos nuestras bicicletas porque nos gusta andar en las montañas. Pensaba que este viaje sería la mejor experiencia de mi vida.
Habíamos manejado diez horas hasta Utah. Estaba perfecto. Las estructuras de tierra eran muy grandes. El sol había salido y colores rosa y naranja estaban en las nubes. Cuando llegamos a nuestro dormitorio, en “La Quinta”, decidimos dormir hasta las 6:00 de la mañana. La mañana siguiente mi padre y yo queríamos caminar a una famosa estructura natural llamada Arches, en el parque nacional de Arches. Antes de salir llamé a mi mamá y le dije que esta caminata duraba tres horas y que le podría llamar cuando mi padre y yo termináramos. Pero pasaron tres horas y no la llamé.
Mi padre y yo no habíamos visto la hora. En el parque nacional Arches estaba tomando fotos con mi cámara y miraba la naturaleza. La tierra era muy bella. Estaba enamorada de la belleza de la naturaleza y había olvidado a mi mamá. Mientras, ella estaba muy inquieta en California porque mi padre y yo no habíamos llamado. Tampoco teníamos wifi en el parque nacional, por eso ella no podía llamarnos. Habían pasado doce horas y mi mamá llamó a la policía.
Después de que mi padre y yo terminamos nuestra visita al parque nacional, fuimos al hotel. Cuando llegamos vimos un grupo de policías frente al hotel. Mi padre y yo no sabíamos que la policía nos estaba buscando. Por eso cruzamos el hotel y fuimos hacia la persona del mostrador para pedir nuestra habitación. La persona le preguntó su nombre a mi padre. Cuando se lo dijo, miró a mi papá con una expresión muy interesante y fue rápidamente hacia la policía. Mi padre se enojó porque la persona no había dicho nada y se había ido. Yo tenía mucho miedo porque pensaba que estábamos en peligro. Entonces el empleado llegó con muchos policías, quienes nos preguntaron si nuestros nombres eran Ryan y Emma Rhodes. Mi padre y yo nos miramos el uno al otro y él confirmó nuestros nombres. Los policías se rieron y dijeron que mi madre había llamado por miedo a que mi padre y yo estuviéramos perdidos. Muy rápido me di cuenta de que ¡nunca había llamado a mi mamá!
Mi padre les dio las gracias a los policías y les dijo que nosotros llamaríamos a mi madre. Cuando le hablamos, ella estuvo muy feliz de oír mi voz. Le explicamos nuestra experiencia en el parque nacional y con la policía enfrente del hotel. Le tomó muchas horas, pero finalmente se tranquilizó.
*Estudiante de Estados Unidos del curso de Español
Profesor: Edgar Vargas
Universidad de Colorado en Boulder
Foto: freepik.es
Visiten el blog de la revista, donde podrán escribir opiniones y comentarios sobre este artículo:
https://floresdenieve.cepe.unam.mx/blog/index.php/2025/12/28/una-falta-de-comunicacion/

